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A veces la conclusión es que no la necesitas. También eso vale dinero.
Soy Agostino De Luca. Ingeniero. Máster en Inteligencia Artificial, 2025. Diez años en KPMG e IDC haciendo una sola cosa: entrar en una empresa y entender cómo funcionaba de verdad. No cómo estaba dibujada en el organigrama.
Hoy hago lo mismo con la IA.
Y construyo también: agentes, automatizaciones, integraciones. No lo digo para presumir. Lo digo porque quien nunca ha implantado no sabe lo que cuesta mantener lo que recomienda.
Antes de invertir un euro, hablemos 15 minutos →
Un consultor de IA audita los procesos reales de tu empresa antes de recomendar cualquier tecnología, cuantifica en euros dónde estás perdiendo dinero hoy, y solo entonces decide qué automatizar, qué dejar manual y qué necesita supervisión humana.
La diferencia con una agencia de inteligencia artificial es el orden de los pasos: la agencia vende e implanta herramientas; el consultor entrega primero un caso de inversión con el retorno calculado.
Así empezó la reunión. El comercial abre el portátil, te enseña una demo de WhatsApp y te promete respuestas automáticas antes de fin de mes.
Le preguntas cuánto vas a ahorrar. En euros. Al mes.
Y llega la cifra de plantilla — la misma que usó ayer con la ferretería de la esquina: «reduce costes un 30%». No sabe cuántas solicitudes recibes. No ha preguntado quién las prepara. No sabe qué pasa un martes por la tarde en tu oficina.
Pero el 30% ya te lo ha dicho.
de las pymes españolas invertirá en IA en 2026, frente al 22% en 2025.Estudio YouGov para IONOS, junio 2026
empresas activas en el sector servicios de Gran Canaria.Canarias7, enero 2025
El dinero ya se mueve, y se mueve rápido. Lo que casi nadie dice en voz alta: buena parte de ese dinero se va a la herramienta de moda, no a la que resuelve el proceso que de verdad sangra margen.
Los proyectos de IA casi nunca mueren por la tecnología.Mueren porque nadie preguntó cuánto valían antes de comprarlos.
Cuando buscas ayuda con IA en Canarias te encuentras casi siempre con uno de estos tres:
Habla de arquitectura, de plataformas propias, de proyectos a seis meses. Sabe construir — pero empieza a construir antes de saber si hace falta.
Habla de modelos, de nubes, de visión artificial. Tiene el músculo, pero su cliente tipo factura cien veces más que tú y su forma de trabajar está pensada para ese cliente.
Buena gente, buen trabajo en lo suyo. Pero la IA es la séptima línea de una lista donde también están el SEO y las redes sociales.
Los tres saben construir.Ninguno de los tres puede permitirse decirte que no compres.Yo sí. Es lo único que vendo.
No recibes una recomendación. Recibes un documento que puedes llevar a tu consejo, a tu socio o a tu banco.
Entrevistas con las personas que ejecutan el trabajo real, no solo con dirección. Cada proceso con su volumen, su tiempo, su coste y sus puntos de fricción.
Cada proceso puntuado en dos ejes: cuánto mueve el negocio si funciona, y cuánto cuesta si la IA se equivoca. De ahí salen cuatro decisiones — automatizar, híbrido, manual o eliminar.
La lista de procesos donde la IA no devuelve la inversión, y por qué. Suele ser la sección más útil del informe.
Cuánto cuesta hoy no hacer nada. Cuánto se recupera si se actúa. En cuántos meses. Presentado como se presenta a un consejo — porque así se hace en las grandes consultoras, solo que aplicado a una empresa de 15 o 30 personas en Las Palmas.
Qué se hace primero, con qué tecnología, con qué presupuesto — y qué señal indica que hay que parar.
Las tres fases, los plazos y el detalle de cada entregable están explicados paso a paso.
Ver el método completo, paso a paso →Duración: 2 semanas desde la primera sesión hasta la entrega del informe.
Presupuesto a medida. No hay tarifa de catálogo porque el trabajo no es el mismo en una empresa de 12 personas con tres procesos que en una de 45 con siete departamentos. Lo que determina el presupuesto:
Lo sabrás en la primera llamada de 15 minutos, sin compromiso y sin que tengas que enviar nada por adelantado.
Lo que NO incluye: en este servicio no hay implantación. Si después decides avanzar, puedes hacerlo con tu equipo, con un proveedor externo, o conmigo. La auditoría es igual de válida en los tres casos y no cambia según quién ejecute.
No revendo software. No tengo acuerdos con proveedores. No cobro comisiones de nadie.
Cobro el criterio, no la implantación.
Por eso puedo decirte que en tu caso no compensa. Quien vive de implantar no puede pronunciar esa frase ni una sola vez en su vida profesional. No es maldad: es aritmética.
En una parte de los proyectos la recomendación es no automatizar. Esa recomendación también vale dinero: te ahorra el proyecto que habría fallado en el mes cuatro, cuando ya has pagado y ya has formado al equipo.
Porque no es lo mismo. El diagnóstico gratuito de una agencia termina siempre en la misma conclusión: contrátame. El mío puede terminar en «aquí no inviertas». Un análisis que solo puede llegar a una respuesta no es un análisis, es una propuesta comercial.
Dos semanas desde la primera sesión hasta la entrega del informe.
Presupuesto a medida según el número de procesos y de personas implicadas. Se define en la primera llamada de 15 minutos, sin compromiso.
Se dice, por escrito, con el motivo. Es exactamente para eso que se paga un diagnóstico independiente: te ahorra un proyecto que habría fallado en el mes cuatro.
Coordino la implantación con el equipo técnico adecuado para cada caso, facturada por separado. Tú sigues gestionando tu empresa; yo me ocupo de que la tecnología tenga sentido económico.
Presencial en Gran Canaria y Fuerteventura. En remoto para el resto de Canarias y España. Trabajo en español, italiano e inglés.
En el orden de los pasos. La agencia empieza por la herramienta y después busca el problema. La consultoría empieza por el proceso y calcula el retorno — y a veces la conclusión es que ahí no hace falta IA.
Pregúntale tú primero qué proceso tuyo ha analizado antes de recomendarte nada.
Si no tiene respuesta, ya sabes lo que te está vendiendo.
A partir de aquí hay dos caminos. Comprar tecnología y averiguar dentro de cuatro meses si servía de algo. O dedicar dos semanas a saberlo antes.El segundo empieza con quince minutos.
Reserva 15 minutos — empezamos por auditar, no por vender →